El lanzador estelar de Indios de Juárez, Damián Mendoza, escribió nuevamente su nombre en la historia de la Liga Estatal de Béisbol al empatar la marca de más ponches recetados en un solo juego de la serie final.
El serpentinero navojoense dominó a la ofensiva de Dorados de Chihuahua con 14 chocolates en seis entradas completas de labor.
El récord de ponches en un solo encuentro de la final lo ostentaba Carlos Teller, de los Faraones de Nuevo Casas Grandes, quien en el juego decisivo de la temporada 2012 también abanicó a 14 bateadores.
Antes de él, la marca histórica pertenecía a Teodoro Higuera, quien ponchó a 13 rivales en la final de 1978.
Mendoza, permitió únicamente cinco imparables, otorgó un pasaporte y no permitió carrera, sellando una de las actuaciones más dominantes en la reciente historia de las finales estatales.
Aunque se fue sin decisión, la victoria quedó en manos de los Indios de Juárez, quienes supieron capitalizar el trabajo de su abridor para inclinar la balanza en aquel compromiso de la Gran Final.
La joya de pitcheo coloca a Mendoza en un selecto grupo de lanzadores históricos de Chihuahua, ratificando por qué se le considera el “arquitecto del ponche” dentro del staff fronterizo.
