La medida, que será efectiva tras su publicación en el Registro Federal, afectará a unos 250 mil inmigrantes que se inscribieron en el programa. El gobierno del presidente Donald Trump argumenta que mantener el TPS “socava directamente” los esfuerzos para controlar la migración irregular en la frontera sur y asegura que este beneficio se ha convertido en un “efecto imán” para nuevos cruces.
El TPS es una forma de ayuda humanitaria que se otorga a ciudadanos de países afectados por conflictos armados, desastres naturales o crisis humanitarias, con el fin de que permanezcan temporalmente en territorio estadounidense sin riesgo de deportación.
Un vocero de Seguridad Nacional explicó que, al evaluar factores de seguridad pública, seguridad nacional, economía y política exterior, la administración concluyó que permitir que los venezolanos permanezcan en el país “ya no responde al interés nacional”.
La decisión, sin embargo, llega en un momento en que el propio Departamento de Estado ha documentado un deterioro en la situación de derechos humanos en Venezuela, especialmente tras las elecciones presidenciales de julio de 2024. Organismos internacionales han denunciado represión política, detenciones arbitrarias, tortura y censura contra periodistas en ese país.
Expertos advierten que, al quedar sin protección migratoria, miles de venezolanos podrían ser sujetos a procesos de deportación si no cuentan con otra vía legal para permanecer en Estados Unidos. La medida también podría enfrentar retos legales en cortes federales, como ha ocurrido con intentos anteriores de eliminar el TPS para otros países.

