Con la siembra del cempasúchil y la mano de león, los campos del Valle de Juárez no sólo mantienen viva la tradición del Día de Muertos, también reciben a cientos de fronterizos que recorren el lugar para conocerlo y tomarse fotografías junto al escenario que se pinta de naranja y púrpura.

Desde hace 30 años, Humberto Solís y su familia se preparan desde el mes de julio para cultivar las semillas, cuidarlas y poder cortar las flores casi cuatro meses después; antes en el poblado de San Agustín y desde hace siete años a lo largo de dos hectáreas ubicadas junto a la carretera Juárez-Porvenir, en Loma Blanca.
“Esta temporada nos afectó mucho la lluvia, fue un exceso de agua que hizo que mucha planta se echara a perder, se secara y se pudriera. Pero principalmente hay que estar revisando el aire, el granizo, porque afecta mucho a la flor.
Las heladas, porque si llega una helada fuerte se puede quemar la planta”, explicó Solís, quien desde los 15 años apoya a su papá en la siembra, el corte, la limpia y la venta de la flor.
PublicidadEste año “sembramos tres hectáreas, una sí fue pérdida total, el problema fue que por las mismas lluvias fuertes que hubo esta temporada, el arroyo desembocó directamente en la parcela.
Se metió motobomba y todo para intentar sacar lo más posible de agua, pero como fueron varios días los que estuvo lloviendo, sí afectó demasiado. Prácticamente sí fue pérdida total”, lamentó.
La hectárea que se dañó estaba ubicada del lado norte de la carretera; sin embargo, del lado sur, las dos hectáreas restantes no sufrieron daños y desde el domingo se comenzaron a cortar para llegar hasta los altares de esta frontera.
Este año prevén vender una hectárea a quienes llegan de Ciudad Juárez para revender la flor, por lo que la otra hectárea ya comenzaron a venderla en sus mismas instalaciones, en maceta o racimo, de 80 a 100 pesos, de acuerdo con el tamaño.
“El domingo ya empezamos el corte y estamos aquí hasta alrededor de la primera semana de noviembre, es lo que dura la temporada del corte”, informó sobre el sembradío que el pasado sábado 24 de octubre fue bendecido por el sacerdote Francisco Galo Sánchez Ochoa, formador del Seminario Conciliar y cronista de la Diócesis de Ciudad Juárez.
Al igual que algunas agencias de viajes, Radio Guadalupana y el padre Galo realizaron por primera vez el “Tour de la flor de cempasúchil” a los sembradíos del Valle de Juárez, en donde explicaron a cerca de 40 de sus radioescuchas el significado del Día de Muertos y del uso de la flor de cempasúchil, que proviene del náhuatl “cempohualxochitl” y que significa “veinte flores o varias flores”, la cual desde la época prehispánica era utilizada por los mexicas para decorar los altares, ofrendas y entierros en honor a sus muertos, porque era considerada como un símbolo de vida y muerte.
“La gente que guste venir aquí, puede tomarse fotos, comprar un ramito para sus difuntos, coronas; son totalmente bienvenidos cuando gusten”, el acceso para tomarse fotos es de 60 pesos para quien acuda con su celular, y el costo aumenta para los fotógrafos que acuden a realizar sesiones de bodas, quinceañeras o catrinas.
La única petición es que las imágenes sean a la orilla del sembradío, para que no dañen las plantas, “ya que mucha de esta planta ya está pagada por los clientes que compran por bordo, así que prácticamente ya no es nuestra”, explicó.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el cempasúchil representa la conexión entre el mundo natural y el espiritual, como un recordatorio de que la vida y la muerte forman parte de un mismo ciclo que florece cada otoño.
PublicidadY aunque el cempasúchil es la más conocida, la mano de león o flor de terciopelo también tiene un importante simbolismo en la tradición del Día de Muertos, debido a su llamativo color, además de que se considera que representa la vida y la muerte, y es puesta en los altares para simbolizar el duelo por la pérdida de los seres queridos.
