El sindicato y San Lázaro mantienen un convenio en el que incluyen bonos, apoyos económicos, viajes, becas, préstamos, festejos y hasta monedas de oro por antigüedad

Mientras este miércoles trabajadores sindicalizados de la Cámara de Diputados bloquearon los accesos a San Lázaro en apoyo a pensionados y jubilados, el convenio laboral que rige a los mil 390 empleados de base contempla más de 46 prestaciones económicas que no tienen otros trabajadores del sector público.
Los sindicalizados exigen la restitución de una compensación mensual de entre 12 mil y 20 mil pesos que se pagó a pensionados y jubilados hasta abril de este año y que fue cancelada por la actual legislatura.
Sin embargo, los beneficios del personal sindicalizado en activo van mucho más allá de sus salarios y prestaciones ordinarias. El convenio que la Cámara de Diputados mantiene con su sindicato desde 1983 incluye bonos, apoyos económicos, viajes, becas, préstamos, festejos y hasta monedas de oro por antigüedad.
De acuerdo al convenio, al que Latinus tuvo acceso, uno de los beneficios más importantes es el estímulo por puntualidad y asistencia. Los trabajadores que no registran faltas pueden acumular cuatro días adicionales de salario en un mes, 20 días en seis meses y hasta 35 días en un año. En conjunto, estos pagos pueden representar más de dos meses y medio de salario adicional.
A esto se suman apoyos mensuales para renta, transporte y despensa que ascienden a 9 mil 548 pesos por trabajador, además de una prestación sindical de 2 mil 500 pesos mensuales, que aumenta entre 20% y 180%, dependiendo de la antigüedad.
La Cámara también destina recursos para financiar las actividades deportivas del sindicato: 208 mil pesos mensuales para fomento deportivo, 1.3 millones de pesos mensuales para eventos fuera de la Ciudad de México y 110 mil pesos anuales para equipo. En total, casi 3.9 millones de pesos al año.
Otro beneficio es el financiamiento de actividades turísticas. Cada año, el recinto legislativo destina 15 millones 200 mil pesos para cubrir transporte, hospedaje y alimentación de los trabajadores sindicalizados.
Los 13 representantes sindicales, además, disponen de 144 mil pesos mensuales para gastos de representación, sin que el convenio establezca mecanismos específicos de comprobación.
El catálogo incluye también 14 mil 200 pesos anuales para pasajes de cada empleado y recursos para celebraciones: 347 mil pesos para el Día de Reyes, la misma cantidad para el Día del Niño y el Día de la Madre, así como un millón de pesos para el Día del Padre.
En materia educativa, existe una bolsa de un millón 247 mil pesos para becas destinadas a los hijos de los trabajadores que obtengan un promedio mínimo de 8.5. Cada empleado recibe también 10 mil 175 pesos anuales para útiles escolares.
La Cámara cubre además hasta 7 mil 70 pesos para la compra de anteojos y entrega en diciembre un apoyo adicional de 6 mil 496 pesos para la cena de Navidad, independiente del aguinaldo.
Los reconocimientos por antigüedad también representan beneficios económicos importantes. A los 10 años de servicio se otorga un estímulo equivalente a un mes y 25 días de salario; a los 15 años, cuatro meses de sueldo y una moneda Hidalgo de oro; a los 20 años, cinco meses y una Azteca de oro, y a partir de los 25 años, hasta siete meses de percepciones y monedas Centenario de oro.
El convenio contempla incluso condiciones especiales cuando los trabajadores no pueden llegar a sus puestos por causas ajenas a ellos. Si un bloqueo o una manifestación impide el acceso o la salida del recinto legislativo, pueden quedar exentos de presentarse a laborar o recibir beneficios adicionales dentro de San Lázaro.
También existe una bolsa de préstamos para los empleados que enfrentan necesidades económicas.
Estas prestaciones contrastan con los ajustes presupuestales aplicados en la Cámara durante 2025, cuando se realizaron despidos de personal de confianza y por honorarios, mientras los beneficios del personal sindicalizado se mantuvieron.
De acuerdo con el convenio, el paquete de más de 46 prestaciones representa alrededor de 19% del presupuesto total de la Cámara de Diputados. Se trata de un esquema vigente desde hace más de cuatro décadas, que se actualiza conforme aumenta el salario mínimo y que ha sobrevivido a distintos gobiernos y mayorías legislativas.
