Con la revocación de una sentencia absolutoria en segunda instancia y otro fallo absolutorio en un quinto juicio oral, Naomi Yamilé R. P. suma dos condenas y tres exculpaciones en cinco procesos.
Ayer concluyó el quinto juicio oral, el 161/2025, con el fallo absolutorio para R. P. por parte de la jueza Evangelina Zúñiga Ortiz en lo que representaría la cuarta sentencia similar, de no ser que el 28 de enero la Segunda Sala Penal Regional del Distrito Bravos (a cargo del magistrado José Luis Rodríguez Chacón) revirtió una absolución dada el 13 de octubre de 2025 por la jueza Nancy Denisse Jiménez Aguirre en el juicio 137/2025.
Hasta el momento, el acuerdo del Tribunal de Alzada no ha sido informado a las partes ni publicado en su versión pública en el sitio web del Tribunal Superior de Justicia, aunque de acuerdo con personal de juzgados, se trata de una sentencia condenatoria y se ordena la celebración de una audiencia de individualización de sanciones para establecer la pena por el delito de violación agravada cometida contra un niño en la guardería Techo Comunitario.
En el juicio 161/2025 ayer se llevaron los alegatos de clausura. En el caso se discutía que entre el 14 de febrero de 2022 y el 18 de mayo de 2023, Naomi violentó sexualmente a una niña de dos años a quien cuidaba como parte de su trabajo de asistente educativa en la estancia infantil Techo Comunitario.
La discusión central en los alegatos de clausura estuvo en definir quién es “Mojote”, persona señalada por la niña víctima como su agresor, que el Ministerio Público aseguró que es Naomi, pero que la defensa identifica como una compañera de sala de la niña.La representación social dijo que la niña indicó ante la jueza las áreas afectadas e identificó a “Mojote” como su maestra.
“Mojote es mi maestra, es mi maestra Naomi”, dijo la agente ministerial a la jueza, leyendo textualmente el testimonio de la víctima. “Mojote” también le pegó y la empujó.
El hecho le causó a la víctima una afectación emocional grave, que requería de 80 sesiones de terapia con perspectiva de género. La acusación se reforzó en la declaración de peritas psicólogas, médicas, analistas tácticas y analistas de informática forense, así como criminalistas de campo, según la agente.
En la guardería, añadió, había puntos ciegos; en la casa cateada por la Agencia Estatal de Investigación, juguetes infantiles y cremas corporales referidos por la representación social como “lubricantes”.
Acusan falta de investigación
La asesora de la víctima, Brenda Lara, afirmó que “la justicia no es saber si la madre demandó al IMSS, sino que se reconozca el dicho de la niña. Además, era necesario “dejar al descubierto a su depredadora sexual para que no lo vuelva a hacer”.
Luego habló Emmanuel Rangel, abogado defensor junto con René Rivera, quien aseguró que no se venció el principio de presunción de inocencia de su representada, pues ni siquiera investigó todas las líneas de investigación posibles, por lo que en la omisión resultaba afectada la credibilidad del Ministerio Público.
Recordó que “Mojote” era supuestamente una niña “María José” a quien sus compañeros de sala, incluida la víctima, se referían como “Mojote”, pero que nunca fue investigada.
Rangel apuntó que la Fiscalía no presentó ninguna videograbación, fotografías, audios o textos recabados en cateos y aseguramientos, por lo que las testimoniales de quienes aseguraron y analizaron el material no tenían importancia.
Acusó de nuevo a la psicóloga Claudia Ortiz de mantener un sesgo cognitivo al momento de realizar sus entrevistas con la víctima, y rememoró que la perita debió haber sido investigada por falsedad por una vista dada por la jueza Claudia Domínguez Curiel en el segundo juicio contra Naomi Yamilé.
Sugirió además que la Fiscalía no investigó a nadie de las cinco personas en casa de la niña, pese a que según los dictámenes psicológicos forenses la niña empeoró su afectación emocional pese a ya no enfrentarse a su presunta agresora.
Demanda contra IMSS
Luego de que ambas partes expusieron sus alegatos finales para solicitar una sentencia para Naomi, la madre de la víctima tomó la palabra: reconoció que emprendió una acción legal contra el IMSS porque hubo “protocolos, controles y auditorías que no se cumplieron” y que llevaron a su hija a ser víctima del delito de violación agravada en la estancia infantil Techo Comunitario.
La mujer leyó un discurso que llevó en papel, en el que remarcó el efecto que tuvo en su vida el proceso por el que acaban de pasar, que les tomó tres años poder llevar a un Tribunal de Enjuiciamiento.
Agregó que sí, demandó al IMSS, para exigir rendición de cuentas porque “la protección a niñas y niños no es opcional ni negociable”, y denunció penalmente sin fijarse quién sería el responsable porque “el silencio perpetua la violencia y la impunidad”.
No inició el proceso como venganza, capricho ni estrategia económica, acotó, pues hay “una víctima, un delito gravísimo y un adulto que debe responder por lo que hizo.Sin reaccionesLa jueza Zúñiga Ortiz tomó un receso de poco más de una hora, y retomó la sesión.
En la sala estaban las madres de los juicios primero y tercero. Ambos fueron declarados absoluciones, decisiones que fueron apeladas y por la que el tercer juicio fue revertido, como se mencionó previamente.A las 12:43 de la tarde, la jueza inició: “este Tribunal absuelve a Naomi Yamilé R. P.”, dijo.
Ahora no hubo reacción, como en los juicios anteriores, de enojo, frustración, tristeza o desesperación. Hubo suspiros de los padres de Yamilé quienes se aguantaron las lágrimas que parecían llenar sus ojos.
La jueza explicó que no había datos suficientes ni convincentes para vencer la presunción de inocencia de Yamilé, pero sí se probó que el 22 de mayo la niña fue revisada por una médico legista, quien afirmó heridas de índole sexual.
Para Zúñiga Ortiz, la niña nunca indicó ante el Tribunal una acción más allá de que su maestra la “tocó”; que el dicho de la niña fue creíble pero no halló sustento en las demás pruebas exhibidas; que la temporalidad de las lesiones sexuales no coincidían con la temporalidad de la comisión del delito denunciada por la madre; que generaba duda la inacción de la madre ante la irritabilidad y cambio de comportamiento de la niña en meses previos a la denuncia; que haya habido peritos que no aportaron a la teoría del caso del Ministerio Público, y que la declaración de la madre de la víctima fue inconsistente, y fue sólo como testigo de oídas.
Observó a la niña en su comparecencia y la calificó de nerviosa, como dando la impresión de que buscaba, entre pregunta y respuesta, la respuesta en su memoria o apoyo en quien la acompañaba en la Sala de Audiencias para Personas en Condición de Vulnerabilidad.
Al finalizar la exposición somera de los argumentos para la absolución, la jueza fijó para el 10 de febrero la audiencia de lectura de sentencia, en la que deberá explicar a la niña víctima su decisión.
Previo a la conclusión de la sesión, Rangel solicitó no concluir con la grabación sino hasta que el público –madres de víctimas, padres de Naomi y medios de comunicación– dejaran la sala, en prevención por lo observado en juicios con absolución previos –y documentado por esta casa editora–: gritos contra Naomi, contra las personas juzgadoras y comportamientos de riesgo.Fuera de la sala, la abuela de la víctima: “Sí pasó. Quiero que sepa que sí pasó. Mi niña me lo dijo”. La madre de otra víctima afirmó que “nuestros niños no mienten, y nosotras somos su voz”.
La abuela retomó la palabra, y advirtió que hay un juez supremo, el Dios en que cree, y que será él quien “va a sacar todo a la luz”.La madre de la víctima dejó la sala, sollozó poco y se recuperó. Dijo a la prensa que “estamos tranquilas. Vamos a llevar esto hasta las últimas instancias”, afirmando que, de ser necesario, llegarían hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

