El 2025 terminó como el año con el mayor registro de temblores en la región, de acuerdo con la estadística histórica del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), con un incremento de 14.28 por ciento en la ocurrencia de este tipo de fenómenos.
La estadística oficial de la agencia estadounidense indica el registro de 2 mil 672 sismos, desde los 0.1 hasta los 4.7 grados en la escala de Richter, dentro de un radio de 400 kilómetros en esta región fronteriza durante el año pasado.
En el 2024 se identificaron 2 mil 338 movimientos telúricos, lo que representa un aumento de este tipo de fenómenos naturales del 14.28 por ciento.
Diciembre pasado concluyó con 302 sismos, sin embargo, marzo del año pasado fue el mes con más movimientos telúricos mayores a 2.5 grados en la región, según la estadística oficial, con seis; mientras que en febrero se presentó el de más alta intensidad, con 4.7 grados, indica la plataforma digital.
Los epicentros se ubican cerca de campos petroleros que usan el “fracking” como sistema de extracción de hidrocarburos. Se trata de poblaciones como Odessa y Midland, en Texas, y Whites City, en Nuevo México, en las que se ubican campos petroleros que usan la inyección de fluidos y que se encuentran dentro del radio de los epicentros.
Cuando se inyecta agua en el suelo para el “fracking”, las presiones de fluido aumentan dentro de las fallas, dicen los científicos, lo que puede llevar a más actividad sísmica en los campos petroleros.
Desde 2000, un incremento dramático en la actividad sísmica en la Cuenca Pérmica probablemente ha sido causado por el aumento en la disposición de aguas residuales debido al “fracking”, según encontró un estudio de 2021 realizado por científicos del USGS y la Universidad de Texas.
Al menos el 40 por ciento de la mancha urbana en esta frontera registra algún nivel de vulnerabilidad ante los sismos.
De acuerdo con los radios de afectación para sismicidad establecidos en el Atlas de Riesgos Naturales y Atlas de Riesgos Antropogénicos del Instituto Municipal de Investigación y Planeación (IMIP), de las 966 colonias en Juárez, 14 ubicadas al oriente de la ciudad están catalogadas con alta vulnerabilidad a un sismo; mientras que otras 386 demarcaciones urbanas al centro y sur de la ciudad tienen una vulnerabilidad media.
Las colonias marcadas como de alta vulnerabilidad están asentadas sobre suelo en el que existe material de tipo arcilloso, lo que las hace aparecer como una zona susceptible, en la que se pudieran amplificar los efectos de sismicidad, advierte el estudio.

