La escena se repite y, por eso mismo, duele más. Obreros haciendo guardia frente a una planta, cuerpos cansados enfrentando el frío, ojos fijos en una reja que separa el empleo de la nada.
Lo ocurrido este día en Ciudad Juárez no es un hecho aislado: es la confirmación de una crisis laboral que se arrastra y que hoy vuelve a mostrar su rostro más áspero.
Trabajadores de Hopkins, empresa ligada a First Brand, permanecieron al interior de la planta luego de que, según relataron, directivos les confirmaran que el corporativo se encuentra en bancarrota. La reunión, lejos de traer certezas, abrió una grieta de temor sobre el futuro inmediato de la operación local y, sobre todo, de sus salarios.
La advertencia no era nueva. Desde la noche anterior, la abogada laboral Susana Prieto Terrazas alertó sobre la posible quiebra de First Brand y el riesgo de que plantas en Matamoros, Juárez y el Bajío comiencen a retirar maquinaria. En la vialidad Oliver Cromwell, empleados fueron claros: no permitirán que nada salga sin una liquidación justa.
Horas antes, la postal fue aún más cruda en Centric Parts, entre Aerojuárez y Enrique Pinocely. Ahí, trabajadores pasaron la noche a la intemperie, bajo temperaturas que alcanzaron los -3 grados. El miedo a perder el empleo fue más fuerte que el frío. Hicieron guardia para evitar un cierre silencioso, sin pago de salarios ni indemnizaciones.
Esta noticia confirma algo que en Juárez ya se percibe en el ambiente, acerca de que el empleo dejó de ser certeza. El temor a quedarse sin trabajo es real y constante. A ello se suma un contexto más amplio y alarmante, el que Chihuahua figura entre las entidades más afectadas del país por la falta de creación de nuevas plazas laborales, en medio de un enfriamiento industrial que golpea directo a la frontera.
Hasta ahora, no se ha emitido una postura oficial. La incertidumbre sigue instalada en las plantas y en los hogares. Mientras tanto, en Juárez, el frío no sólo está en el clima: también se siente en el futuro laboral de cientos de familias.

