“Falta camino por recorrer en el tema de la justicia, es el sentir de muchos, por no decir de todos”, así lo reconoció el obispo José Guadalupe Torres Campos al concluir la misa para conmemorar el tercer aniversario de la muerte de 40 migrantes en la estación migratoria del Instituto Nacional de Migración (INM), ubicada en la zona centro, particularmente en la avenida Lerdo.
“Pedimos a las instituciones de justicia que lo hagan, nunca es tarde, que de veras se haga justicia”, dijo el obispo de Juárez”.
La ceremonia encabezada por el obispo de la Diócesis, el director de la Casa del Migrante, el padre Francisco Bueno; y el padre Eduardo Hayen, párroco de la catedral, sede de la misa solemne, también tuvo la presencia de personas en movilidad que se encuentran precisamente en este albergue a cargo de la Diócesis y que, a pesar de que no conocieron a las víctimas, saben de esta historia. José, originario de Venezuela, es uno de ellos.
“Estuve leyendo los nombres en silencio (había una lista de los fallecidos) e imaginándome a sus familiares que aún deben recordar a las personas que murieron ahí, compañeros emprendedores de un sueño que querían también nuevos horizontes, lo que he escuchado es que ellos quisieron, en ese tiempo, es hacerse escuchar y no tomaron la mejor decisión y pasó lo que pasó, no puedo culpar a nadie porque no se lo qué pasó, pero es muy triste y lamentable”, expresó con tristeza el migrante que tiene ya seis meses en la ciudad a la que agradece que le han dado la mano.
Jesús, también presente en la misa y originario de Venezuela, admite que a pesar de todas las vicisitudes, el sueño persiste.
“Deseo para mi futuro cosas buenas, espero que abran la frontera que es lo que todos queremos para poder cumplir nuestras metas y estamos esperando el momento”, dijo con esperanza el joven extranjero que tiene en Juárez ya tres años.
La ceremonia tuvo como siempre banderas de los países latinoamericanos y la lista de los migrantes fallecidos en el incendio de la estación migratoria, el 27 de marzo de 2023.
El obispo también dijo que, aunque la población migrante haya disminuido en el último año, luego de la llegada de la nueva administración en Estados Unidos, el compromiso con la población migrante sigue.
“Como Iglesia peregrina en esta frontera, renovamos hoy nuestro compromiso de ser presencia de acogida, de consuelo y de esperanza, queremos ser una Iglesia que acompaña, que escucha y que actúa, promoviendo condiciones más justas y humanas para todos, especialmente para quienes más lo necesitan, que esta memoria nos impulse a no ser indiferentes, sino profundamente humanos.
Que aprendamos a mirar con compasión, a actuar con responsabilidad y a vivir con un corazón abierto”, escribió el obispo hoy para el comunicado con motivo del tercer aniversario luctuoso de los 40 migrantes fallecidos en la estancia provisional del INM.

