El 7 de junio de 1999, Paco Stanley fue asesinado a las afueras del restaurante El Charco de las Ranas en la Ciudad de México
A 27 años del asesinato de Paco Stanley y tras el estreno del documental Testigos: la verdad tiene voz, Caso Paco Stanley, Mario Bezares rompió el silencio y aseguró que ve una oportunidad para que la justicia retome un caso que nunca tuvo sentencia firme. El conductor, quien estuvo más de un año preso por el crimen, exige que los testimonios sean “pruebas fehacientes” y que el material llegue formalmente a la fiscalía.
Bezares ya vio la producción, y en entrevista con el programa Ventaneando fue claro: “Ojalá y sean pruebas fehacientes y que sea totalmente verídico, para que lo lleven a la fiscalía. Yo creo que este caso no se ha concretado”.
El documental señala a expolicías de Jalisco como testigos del crimen

La producción, dirigida por el productor Juan Carlos Uribe y la periodista Arleth Garibay, reúne los testimonios de tres exagentes de la Policía Federal del estado de Jalisco que aseguran haber tenido conocimiento directo de los hechos. Uno de ellos afirma haber estado presente cuando se dio la instrucción al sicario de ejecutar a Stanley. Cabe señalar que los tres se encuentran bajo protección de autoridades de EE UU.
Uno de los testimonios centrales pertenece a Jorge Godoy, expolicía judicial cuyo código en el crimen organizado era J33 o “El Policiaco”. Según el productor Uribe, en el documental se revela el nombre de quien ordenó el asesinato, los motivos detrás del crimen y la identidad del sicario que disparó directamente contra el conductor.
“Fuimos víctimas de un sistema”, dice Bezares
En su charla con Ventaneando, Bezares describió cómo los testimonios del documental desvinculan tanto a él como a Paola Durante del homicidio. “Son dos personas exagentes judiciales de Jalisco que mencionan que estuvieron ahí en ese momento cuando dieron la orden. Ellos mismos dicen que nosotros, tanto Paola como yo, no tenemos absolutamente nada que ver ahí”, explicó.

El conductor también había declarado en entrevista con Gustavo Adolfo Infante el 4 de junio que los años de señalamientos dejaron una marca que no se borra. “Fuimos víctimas de un sistema, víctimas de una administración mal hecha y esos años que pasamos no se pueden recuperar», lamentó.
Bezares, Paola Durante y el chofer Jorge García Escandón fueron detenidos en 1999 y permanecieron en prisión más de un año. Los tres fueron absueltos por falta de pruebas. Y hasta la actualidad, ningún autor intelectual recibió condena.
El caso permanece abierto casi tres décadas después
El asesinato ocurrió el 7 de junio de 1999 a las afueras del restaurante El Charco de las Ranas, en la Ciudad de México, cuando Stanley se disponía a subir a una camioneta junto a Bezares y Jorge Gil. Tenía 56 años.
El documental sostiene que Juan José Esparragoza Moreno, alias El Azul, uno de los fundadores del Cártel de Sinaloa, habría ordenado el crimen por deudas económicas que el conductor no pudo saldar. El productor Uribe señaló que el presunto responsable intelectual ya falleció.

Paola Durante, quien al momento del estreno aún no había visto el documental, reaccionó con alivio. “Estoy feliz, me siento por fin libre, liberada. Gracias a los testigos que por fin hablaron, de verdad se los agradezco con el alma”, dijo.
Bezares confió en que el material trascienda la pantalla: “Ojalá y que sí sea cierto todo lo que se está pasando en ese documental”. El caso sigue abierto, sin sentencia firme sobre quién ordenó la ejecución ni por qué razón.
El conductor Paco Stanley fue asesinado el 7 de junio de 1999 a las afueras del restaurante El Charco de las Ranas, en Periférico Sur de la Ciudad de México. Tenía 56 años. Su camioneta recibió más de 20 disparos; cuatro impactaron en su cabeza y lo mataron en el acto. Jorge Gil, su compañero, resultó herido. Un comensal ajeno al hecho también murió por una bala perdida.
Las investigaciones señalaron a Mario Bezares y a la edecán Paola Durante como presuntos autores intelectuales. Ambos fueron detenidos y permanecieron más de un año en prisión preventiva. Fueron absueltos por falta de pruebas. Ningún autor intelectual recibió condena. El caso permanece abierto.

