En la madrugada del domingo la disidencia determinó en asamblea continuar con sus movilizaciones.
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Aunque retiró sus carpas de varias calles del centro histórico de la Ciudad de México, la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) decidió continuar con el plantón que instaló en la capital del país el pasado 1º de junio, con tal de ejercer presión sobre el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo para conseguir una respuesta a sus demandas.
En la madrugada de este domingo, la CNTE determinó, en una asamblea, continuar con sus movilizaciones y sus reivindicaciones de aumentos salariales, de supresión de la ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) –conforme a una promesa de campaña de Sheinbaum–, y de algunos puntos que quedaron en la reforma educativa, incluyendo uno sobre el otorgamiento de plazas.
Yenny Aracely Pérez, integrante de la Sección 22 de la CNTE, en Oaxaca, indicó que el magisterio disidente “sigue vigente con la huelga nacional”, y denunció la “criminalización” que, en su opinión, el gobierno ejerce contra la CNTE al margen de las numerosas mesas de negociación que tuvieron lugar con la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Secretaría de Gobernación (Segob).
Los docentes aprovecharon la coyuntura del mundial de futbol para intensificar su presencia en el centro de la capital, y amaga con intensificar sus protestas hasta quedar satisfechos con las respuestas del gobierno, cuya mandataria ya expresó en varias ocasiones su molestia ante la intransigencia de la CNTE.

