El exmandatario no se ha pronunciado públicamente sobre el caso, pero legisladores confiaron a Latinus que el día que el morenista regresó al gobierno hizo una llamada a Palacio Nacional
En 23 años, el expresidente Andrés Manuel López Obrador intentó dos veces que Rubén Rocha Moya ganara las elecciones a gobernador de Sinaloa; en la primera quedó tercero y en la segunda logró que arrasara en las urnas.
Para ello, el exmandatario echó a la basura la encuesta de Morena que tenía como puntero al exalcalde de Mazatlán, Luis Guillermo Benítez, conocido como el Químico.
El 12 de noviembre de 2025, el propio Rocha Moya ventiló sin ningún pudor la imposición de López Obrador en su intervención durante la presentación del libro «La Decisión», del periodista Héctor Ponce, en la Feria Internacional del Libro (FIL) Culiacán, cuando ya llevaba más de cuatro años como gobernador.
“López Obrador detuvo el anuncio y me hizo candidato”, confió ante los asistentes como si estuviera en una reunión familiar y agregó que el expresidente preguntó: ‘¿y quién dice que Rocha no debe contender?”.
Además, aspirantes de la oposición denunciaron la injerencia del crimen organizado a favor del mandatario estatal a través del control de los centros de votación, intimidación e incluso secuestro de candidatos.
Paola Gárate, diputada local del PRI acusó desde junio de 2021 que, fue “interceptada y privada de la libertad durante 12 horas por comandos fuertemente armados en la periferia de Culiacán”. Aunque hay más testimonios.
Luego de que Rocha Moya concluyó su licencia el viernes pasado para regresar como gobernador de Sinaloa, el expresidente no se ha pronunciado sobre esa “decisión personal”, aunque legisladores confiaron a Latinus que ese día hizo una llamada a Palacio Nacional.
“En él sí puedes confiar”, su eslogan
La primera vez que López Obrador apoyó a Rocha Moya lo hizo en 1998 siendo dirigente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) cuando lo impuso como candidato externo con el aura de maestro rural y exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa.
En ese año, aspirantes como el exdiputado federal Camilo Valenzuela fueron ignorados en sus aspiraciones de postularse como candidatos en esa entidad por el PRD, extinto luego de las elecciones de 2024.
“En él sí puedes confiar”, decía el eslogan de campaña de Rocha Moya al que se sumaron el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT); dicha coalición quedó en tercer lugar en los comicios que ganó el priista, Juan S. Millán.
Rocha Moya ya sabía lo que era el tercer lugar: en 1986 con la coalición que encabezó el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), quedó debajo de Francisco Labastida, también del PRI y el panista, Manuel J. Clouthier.
Si bien Rocha Moya no tiene registro como exmiembro del Partido Revolucionario Institucional (PRI), se desempeñó como coordinador de asesores del exgobernador de Sinaloa, Jesús Aguilar Padilla de 2005 al 2010, de filiación tricolor entre otros cargos
Rocha Moya, el morenista
En 2017 se sumó a Morena luego de haber ocupado el cargo de subdirector de capacitación del ISSSTE periodo en el que hubo tres directores del PRI en el sexenio del expresidente Enrique Peña Nieto.
Al año siguiente, Rocha Moya llegó a un escaño de mayoría en el Senado tras el triunfo de la coalición «Juntos hagamos historia», en las elecciones presidenciales que ganó López Obrador.
López Obrador promovió la designación del entonces diputado federal, Ignacio Mier y el exsenador gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal, todos expriistas, como delegados de Morena en Sinaloa.
El dirigente formal de ese partido era Mario Delgado, actual titular de la Secretaría de Educación Pública.
Desde el 2017, Ignacio Mier había recorrido varias entidades del norte del país para promover la afiliación y detectar posibles aspirantes a cargos de elección con las siglas de Morena.
El 29 de abril, Mier Velazco minimizó la acusación presentada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos en contra de Rocha Moya de presuntos vínculos con el narcotráfico y conspiración con la facción de «Los Chapitos» del Cártel de Sinaloa para el tráfico de drogas a cambio de protección política.
Mier Velazco ha puesto en entredicho “la solidez jurídica de los señalamientos de Estados Unidos”.
Incluso, sobre la posible extradición del gobernador de Sinaloa, “su amigo”, afirmó que de acuerdo a una revisión preliminar, el caso carecía de sustento probatorio conforme a la legislación mexicana y los acuerdos bilaterales.
En el caso de Américo Villarreal, militó en el PRI hasta el 2017, partido al que se afilió en 1983 y al año siguiente fue electo senador; desde su escaño incrementó el acercamiento con Rocha Moya.
Como operador político, Villarreal es señalado por la oposición de haber permitido el apoyo de «Los Chapitos», hijos de Joaquín Guzmán Loera, quienes “intimidaron, secuestraron y presionaron a adversarios políticos de Rocha Moya”, además de haber manipulado urnas.
El viernes pasado tanto Mier Velazco como Américo Villarreal se limitaron a suscribir los pronunciamientos institucionales de senadores y gobernadores de Morena respectivamente, sin decir una palabra más del candidato que apoyaron al gobierno de Sinaloa.
Contrastó así, el pronunciamiento del coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, quien admitió que Rocha Moya había provocado un cisma, por lo que subrayó que debía solicitar licencia nuevamente “porque no había condiciones para su regreso”.
La postura de Monreal —más de vocero presidencial que de coordinador parlamentario—, fue criticada públicamente por el senador de Morena, Gerardo Fernández Noroña quien preguntó al zacatecano cuándo iba a pedir al priista Alejandro Moreno que solicitara licencia.
Horas después, la presidenta se pronunció en los mismos términos que Monreal y el pronunciamiento posterior de los diputados de Morena.
Tras la nueva petición de licencia de Rocha Moya de este sábado, Fernández Noroña terminó peleando con el espejo que está en el mismo cuarto donde quedará la tibia postura de su coordinador, Mier Velazco.
En tanto que el pronunciamiento de los gobernadores, se irá al archivo muerto con la firma de Villarreal, como una más, sin haber dicho una palabra a favor de su creación.
Rocha Moya regresará a su escondite en medio del silencio que viene del sureste, y el manotazo de Sheinbaum que apagó el “¡No estás solo! ¡No estás solo” del 24 octubre de 2024 en el recinto legislativo de San Lázaro tras la crisis que provocó la detención de Ismael el Mayo Zambada.

