Lido de Venecia. Las entradas para las funciones de Hombre al agua, la cinta que Gael García Bernal trae a la Mostra de Venecia en 2026 se agotaron en minutos.
La expectativa ha sido enorme para constatar que el actor y cineasta mexicano ha madurado en su andar por el mundo del cine. Con Hombre al agua, una fábula sobre el poder, la masculinidad y las trampas de una vida aparentemente perfecta llega a Venecia por partida doble: como actor, una profesión que lo acompaña desde la adolescencia, y como director, una faceta que con Hombre al agua adquiere una madurez distinta. La película que se presentó este domingo en la sección Venice Spotlight, fuera de competencia, representa su tercer largometraje detrás de la cámara después de Déficit (2007) y Chicuarotes (2019).
Delante y detrás de la cámara
García Bernal no sólo dirige, también protagoniza una historia que le permite observar desde ambos lados de la cámara una de sus preocupaciones recurrentes relacionada al significado y el valor que adquiere ser hombre en el contexto de una sociedad latinoamericana donde el poder económico, político, los valores familiares y las expectativas sociales se convierten en formas de dominio.
Hombre al agua, escrita por García Bernal junto con el dramaturgo argentino Mariano Pensotti, sigue a Camilo, un salvavidas cubano que rescata de morir ahogado a Abel, un poderoso empresario mexicano. Como agradecimiento, el hombre rico lleva a Camilo a México, le ofrece trabajo y termina convirtiéndolo en parte de su propia familia. Camilo se casa con Juana, la hija de Abel, y tiene una hija, pero poco a poco descubre que aquella aparente oportunidad de comenzar una nueva vida forma parte de un juego de manipulación con intenciones poco previsibles.
Gael hace gala de su talento histriónico con un simpático acento cubano y una especie de ingenuidad que lo llevan a involucrarse en los particulares intereses de su familia mexicana sin ser capaz de marcar sus propios límites.

El precio a pagar por la oportunidad de una vida mejor
El titulo funciona como aquel hombre que se tira al agua sin calcular los riesgos de perder sus propios estándares de valores. Es una especie de metáfora de supervivencia en un mundo desconocido, el de una familia con poder económico que termina transformando su propia identidad.
Camilo salva a un hombre del agua para terminar, paradójicamente, atrapado en otro tipo de naufragio: uno construido por el dinero, las relaciones familiares y el poder. En Hombre al agua, la transformación de Camilo no ocurre de manera repentina. El personaje va descubriendo poco a poco que la ayuda que recibió tenía condiciones. El gesto aparentemente generoso se convierte en una forma de dependencia.
La transición de haber sido el salvador a estar ahora sometido permite a Gael construir un discurso en la película en la que las relaciones de poder pueden revelarse en la promesa de una vida mejor, la oportunidad de un empleo o un matrimonio, oportunidades por las que a veces hay que pagar un alto precio. Camilo se encuentra un tanto impedido para escapar de una situación pero necesita recuperar la capacidad de decidir sobre su propia vida, después de haber salvado a otro de ahogarse, el protagonista tendrá que aprender a salvarse a sí mismo.
Ese aire de aparente ingenuidad que imprime a su personaje lo define como un miembro en esta constelación un tanto perdido sin tener la opción de negarse a los caprichos de su mujer que se autodefine cono directora de cine y quiere llevar a escena su propia vida como deportista en el salto de garrocha o su suegro que se lanza como candidato a la gubernatura de Yucatán y lo nombra como asistente.
La película habla de Cuba, -el nombre del protagonista principal remite inevitablemente a Camilo Cienfuegos el revolucionario cubano- México y de una América Latina atravesada por migraciones, desigualdades y relaciones de poder, pero García Bernal evita convertirla en un discurso político convencional. Su intención, según ha explicado en el festival es abordar también la crisis de la masculinidad y los entresijos que definen las relaciones entre los miembros de una familia adinerada.
El reto de la doble responsabilidad
Hay en Hombre al agua un elemento especialmente interesante y constituye un reto de especial significación, Gael se dirige a sí mismo. Habituado a construir sus personajes bajo la batuta de otros directores, al asumir al mismo tiempo la responsabilidad de la puesta en escena y la propia interpretación lo obliga de manera inevitable a modificar la relación con la cámara. Ya no se trata únicamente de preguntarse cómo debe mirar, caminar o reaccionar un personaje sino también de decidir desde dónde el foco de la cámara irá detrás de el.
Elenco latinoamericano y Ricky Martin de vuelta al cine
La presencia de Ricky Martin ha sido uno de los atractivos en su primera presentación en el festival de Venecia. El famoso puertorriqueño en esta etapa de su ya madurez a sus 54 años, participa como actor y productor ejecutivo e interpreta a un actor dentro de la propia historia.
El elenco latinoamericano reúne también a Esmeralda Pimentel, Débora Nascimento, Natalia Oreiro, Manuel García Rulfo y Jorge Salinas, entre otros. La película está hablada en español y portugués y cuenta con fotografía de Fabrizio La Palombara y montaje de Yibrán Asuad.
Crítica de cine recordando al Gael Garcia Bernal en 2001 en Venecia
La periodista cultural y critica de cine mexico-italiana Blanca Estela Rodríguez, colaboradora para diversos medios de comunicación y que cubre el Festival de Cine de Venecia desde hace mas de dos décadas, comenta para La Jornada:
“El charolastra de Y tu mamá también que llegara a Venecia bajo la dirección de Alfonso Cuarón y Premio Mastroianni 2001 regresa a la edición 83 del Festival de cine de Venecia pero esta vez como director de Hombre al agua, sorprende con una producción con reparto latinoamericano y caracterizada por escenas surrealistas y que plasman también una critica ligera y cómica de quienes creen que con el dinero todo se puede y en un momento dado, desean convertirse sin ton ni son en directora de cine, actriz, político o ambientalista. El cantante puertorriqueño Ricky Martin aparece como cameo y su presencia, hace recordar sus albores en las telenovelas de México”.

