Las lluvias de martes a jueves dejaron a vecinos de la calle Mariano Matamoros, en la colonia Torreón, entre escurrimientos que dificultan salir al trabajo o ir a la tienda.
Aunque la corriente de lluvia disminuyó, el agua del drenaje permaneció frente a las viviendas, relataron habitantes ayer.
“Sale uno a trabajar y se moja uno los pies, los zapatos, todo”, contó una residente que tiene seis años en el sector y cuyo nombre se mantiene en reserva.
Explicó que las precipitaciones recientes se sumaron a un problema que también ocurre en días sin lluvia: la salida de aguas residuales y el olor cerca de las casas.A las dificultades para caminar se agregan hundimientos de distintos tamaños, casi consecutivos a lo largo de la Matamoros, según se constató ayer durante un recorrido.
Algunos automovilistas batallaban para avanzar y otros optaron por dar vuelta y tomar calles aledañas para rodear los tramos afectados.
El agua se extiende desde la privada Santa María hacia Santa Lucía y la Matamoros, de acuerdo con lo recabado en el lugar. En esa zona hay viviendas, negocios de reparación de televisores, costura y puestos de comida, frente a los cuales los escurrimientos dificultan el paso.
Durante el recorrido de este medio se observó agua turbia sobre una superficie irregular, con piedras, lodo y bordes de pavimento deteriorados. En algunos puntos, el agua ocupaba las partes bajas del camino y dejaba espacios de tierra a los costados para el paso de los habitantes.
Norma Alicia, quien lleva aproximadamente 40 años de vivir en el sector, explicó que cada vez que llueve se forma una corriente por la calle. Señaló que, tras las precipitaciones de esta semana, la preocupación de los vecinos continuó por el agua del drenaje que permanece cuando baja el arroyo. “Es un olor que no aguantamos aquí en la colonia”, expresó.
La residente indicó que otros vecinos han presentado reportes y estimó que la atención puede tardar alrededor de 15 días.
“Pasan varias semanas y el agua sigue corriendo”, relató. Precisó que las reparaciones detienen la salida de agua, aunque describió el problema como recurrente en el sector.
En otras ocasiones, el agua de lluvia ha entrado a su vivienda, dependiendo de la intensidad de las precipitaciones, añadió Norma Alicia. La habitante distinguió esa afectación de los escurrimientos del drenaje que continúan en la calle después del temporal.
La vecina aclaró que no ha sufrido inundaciones ni fallas del drenaje dentro de su casa. Su dificultad está afuera: para trabajar o acudir a la tienda necesita pasar junto al agua, donde también queda expuesta a las salpicaduras de los vehículos, según relató.
Se solicitó ayer una respuesta a la Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) sobre los escurrimientos y su atención; sin embargo, hasta el cierre de esta edición el organismo no había respondido.“No sabemos ni por dónde pasar”, expresó Norma Alicia al señalar a una mujer que intentaba cruzar.
Para la residente, el fin de las lluvias no significa que la calle vuelva a ser transitable: el agua del drenaje permanece en el camino que ella y sus vecinos utilizan para sus actividades cotidianas.

