El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado consideró que está el riesgo de que la deuda termine con el sector empresarial mexicano, con menos dinero disponible para financiarse y créditos más caros.
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Si las finanzas públicas del país siguen por la misma trayectoria, en apenas los tres primeros años del sexenio de Claudia Sheinbaum Pardo la deuda neta aumentaría en 4.2 billones de pesos, casi dos veces más de lo que aumentó durante el mismo periodo del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. De hecho, está el riesgo de que esta deuda termine con el sector empresarial mexicano, con menos dinero disponible para financiarse y créditos más caros, estimó el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).
Por medio de un análisis, el centro expuso que, aun cuando para 2027 el Paquete Económico prevé un menor déficit, éste todavía seguirá siendo elevado, es decir, el gobierno continuará necesitando más recursos de los que tiene disponibles para cubrir sus gastos.
Por ello, el país nuevamente tendría que cubrirse con deuda; “implica que será necesario incrementar el nivel de endeudamiento del Sector Público para compensar el faltante en las finanzas públicas”.
“En este sentido, se plantea la necesidad de un déficit público total del orden de 4.1% para el presente año y de 3.9% para el siguiente, lo que significa que la deuda total llegaría a representar el 55% del PIB”, expuso el CEESP.
Además de llevar la deuda a representar más de la mitad de todo lo que produce la economía mexicana en un año, el CEESP recalcó que estos altos déficits podrían generar problemas como “el desplazamiento del financiamiento”.
En otras palabras, mientras el gobierno necesita cada vez más dinero para financiar sus faltantes y salir por esos recursos vía deuda, las empresas mexicanas tienen que competir por el mismo financiamiento, y está el riesgo que quede menos dinero disponible para ellas o que conseguirlo resulte más caro.
“Es decir, que el sector privado podría enfrentar una disminución en la disponibilidad de recursos para financiamiento o tasas más elevadas debido a que los acapararía el sector público vía deuda para financiar sus faltantes”, señaló.
El centro insistió en que la deuda pública del país podría terminar pegando a las empresas que necesitan crédito para invertir.
Ante este panorama, el centro de análisis del sector privado señaló que es ahora cuando el gobierno “deben modificar o en su caso eliminar asignaciones presupuestales dirigidas a programas que son poco eficientes”.
“De lo contrario, tratar de compensar el faltante de recursos vía deuda pública ejercerá presiones importantes en la salud financiera del país y limitará la posibilidad de que el sector privado disponga del financiamiento necesario para invertir”, sostuvo.
Hay que medir los resultados
El CEESP también insistió en que no solamente se trata de cuánto dinero gasta el gobierno, sino de los resultados que obtiene después de ejercer esos recursos.
“Un sistema de salud y uno educativo de baja calidad, así como altos niveles de inseguridad y aún elevados niveles de pobreza, son ejemplos de la baja eficiencia del gasto público”, señaló.

