Dueña de una larga y contundente trayectoria, la cantautora oaxaqueña rinde homenaje a su tierra, y en vísperas de recibir un premio más (ha obtenido siete Grammy Latino, y está nominada a otro para noviembre), se siente en plenitud de creatividad.
(Proceso).- La cantautora Lila Downs ha ganado seis premios Grammy Latino por lo discos Una sangre (2005), Pecados y milagros (2012), Raíz (2014), Balas y chocolate (2015), Salón, lágrimas y deseo (2017) y Raíz, nunca me fui (2024), y está nominada a otro por Mejor Álbum Folclórico con su producción Cambias mi mundo, compuesto por 10 canciones.
Además, recibirá el Premio a la Excelencia Musical 2026, otorgado por la Academia Latina de la Grabación, para celebrar sus más de tres décadas de trayectoria el próximo 9 de noviembre, en Las Vegas, Estados Unidos. Tres días después será la ceremonia de los Grammy Latino, igual en esa ciudad. Pero antes, el 1 de ese mismo mes, ofrecerá un concierto en el Auditorio Nacional donde honrará a los difuntos, conectando con las tradiciones mexicanas.
En entrevista por Zoom, desde su casa en Oaxaca, se refiere al Premio a la Excelencia Musical así:
“Es un cumplido muy grande después de muchos años de batalla con la música folclórica mexicana. Ahora hay más músicos, más cantantes, más autores que están en la música de raíces, y la combinan con la modernidad, y eso me encanta, pero a mí me tocaron décadas de batallarle y nadar en contracorriente. Estoy agradecida que las compañeras y los compañeros músicos reconozcan el trabajo de uno. Me siento muy gratificada con la vida por seguir cantando y componiendo con tópicos importantes para mi México y mi Latinoamérica”.
-Ese estilo que la caracteriza ¿es lo que buscó?
-Uno dice: “Bueno, hubiera sido esto o hubiera sido lo otro”. Somos muy críticos los mexicanos en general, y medio trágicos, y creo que está inherente eso en nuestra música. Pero existe el otro lado que siempre busqué, exponer la luz, la alegría y la grandeza de nuestra nación. Y seguiré buscando esa manera de cantar.
A la además actriz y antropóloga se le menciona que igual no ha parado de fusionar el jazz, el blues, el folk, la cumbia y otros ritmos latinoamericanos con la música tradicional mexicana, y narra:
“Todos los artistas ahora utilizan más que antes diferentes géneros, ya es muy natural, pero antes se cuestionaban esas mezclas. En este momento es muy bonito, porque todo se fusiona, todo se vale. Me queda pendiente hacer algo con el mariachi y la cumbia andina. Ojalá que tenga la vida y la energía de seguir haciéndolo porque ganas hay muchas”.
-¿Qué significa para usted la nominación a Latin Grammy por su álbum Cambias mi mundo, que lanzó en mayo pasado bajo el sello de Sony Music México?
-Es un gran privilegio que las compañeras y los compañeros de la música voten por uno, y sí ayuda a seguir creyendo en lo que uno hace, especialmente aquí en mi rancho, en Oaxaca. Es un orgullo ser oaxaqueña. Me interesa la naturaleza y la biología, desde la importancia de las plantas endémicas, las tradiciones, el maíz, por supuesto, y todos estos temas que creo son el centro de nuestra vida, pero a veces no lo decimos, y yo quiero acompañarlos con música.
-En el disco hay una melodía, “La pochota”, es un árbol, ¿verdad?
-La pochota es una especie de ceiba que nosotros tenemos en Oaxaca y que el maestro Francisco Toledo dio a conocer mucho en nuestro estado, porque recuerdo que había mucha ignorancia sobre qué era la pochota. Es como volver a educar a las personas. Abuelas y abuelos sí conocen la importancia del este árbol, pero muchos jóvenes no. Me gusta transmitirles esa información y que se queden sorprendidos. En la Ciudad de México hay un buen número de pochota. En el códice Vindobonensis se habla de mi etnia mixteca, y es muy bello poder contarlo así rápido.
“Creo mucho en la educación, eso suena muy aburrido, pero lo trato de decir musicalmente. Y creo que a través de la música sí he podido compartir estas inquietudes, y me han invitado a foros muy diversos, algunos son un poco más de biólogos, ingenieros y agrónomos y otros del pueblo, y eso lo agradezco mucho”.
Lo artístico
Sus videos musicales son particulares, con escenografías y vestuarios muy coloridos, ya que son una celebración viva del arte textil mexicano, donde destaca la herencia indígena, los huipiles de Oaxaca, los bordados a mano de Chiapas y el Istmo de Tehuantepec, y explica:
“Contienen mucho contenido cultural. Es parte de quiénes somos en Oaxaca específicamente, con todas nuestras artes visuales y textiles. Cuando tenemos la oportunidad de ir al otro lado del mundo, compartimos que sobreviven las lenguas de nuestra tierra con mucho orgullo. Estamos vivos y felices con nuestras costumbres indígenas. Eso es muy fresco para la gente escucharlo, porque a veces hay este concepto de que hay mucha violencia en nuestro país, hay muchos problemas políticos, bla bla bla, pero también hay mucha riqueza, orgullo y grandeza. Y eso siempre lo trato de mostrar. He sido muy afortunada a través de la música poder hacer esto”.
De su vestuario, añade:
“Me acuerdo que hace treinta años no había mucha gente usando el huipil en las urbes. Me tocó esa etapa, donde nos distanciamos mucho de nuestras raíces. En las comunidades sí lo usaban, pero en la zonas metropolitanas no. Ahora mujeres que vivimos en la ciudad estamos tomadas de la mano, vamos a nuestros pueblos, y compartir con diseñadoras y diseñadores, y ahora ya hay más diseñadoras y diseñadores que utilizan los textiles indígenas, eso emociona mucho.
“Ya hay otra generación de jóvenes, un poco mayores que mi hijo, quien tiene dieciséis años, pero él ha conectado con ese grupo de personas de veinte, vientcinco y treinta años de diseñadores grandiosos, que están laborando para modelos internacionales y revistas internaciones. Yo igual los busco para poder portar estas alegrías en los escenarios, y en el extranjero nos copian un buen, porque hay mucha belleza”.
-¿En qué momento podría decir que se encuentra?
-Me encuentro plena. Llegamos a los cincuenta y tantos años y decimos: “Qué bendición ha sido tener esta vida”, poder cantar las cosas que me apasionan y seguir laborando, pero igual con un balance de compartir y de poder disfrutar el momento. De tener el balance con tu familia, tu colonia, con las doñitas de tu barrio. Poseer esos tiempos para conectar es muy importante. Y ahora que soy la capitana de mi barco, me toca hacerlo yo misma (su esposo, el músico estadunidense Paul Cohen falleció el 7 de diciembre del 2022).
“Después de su muerte, hubo mucho estrés y mucha rápidez para crear, y ahora ya sentó toda la realidad a la que me enfrento. Estoy buscando la manera de cómo puedo ayudar más a mi sociedad. Aquí en Oaxaca me piden muchas veces apoyo para la zona arqueológica de Monte Albán, que se la está tragando la mancha urbana, y también para el jardín etnobotánico”.
Cuenta que en Oaxaca posee un foro cultural con un restaurante:
“Aquí hacemos intercambios con músicos de Oaxaca y extranjeros, y eso es muy bello, porque contribuyo a una escena local que sigue creciendo y fortaleciéndose. El restaurante se llama Humito Cocina y el foro es 8 Temblor, es el nombre de un un personaje que se halló en el 2011 en el sitio arqueológico de Atzompa. Representa a un gobernante antiguo con un tocado de lagarto”.
De su concierto en el Auditorio Nacional, plática:
“Realizaremos una ofrenda musical para nuestros difuntos. Presentaremos canciones divertidas que hablan de las calaveras y poder reírnos de los personajes del momento, pero también interpretaremos temas del disco Cambias mi mundo. Tendremos en esta ocasión de invitada a la rapera Snow The Product (Claudia Alexandra Madriz), a Mariana Seoane, al dueto Sayuri y Sopholov, que son unas chicas que están haciendo reggaeton mexa. Este año será muy especial porque tendremos una escenografía nueva, tratamos de hacer siempre algo diferente, algo inspirado en diferentes estados de nuestro país y hacer una velada hermosa para compartir con el público”.
Al final, habla del papel de la música en este momento:
“Puede ofrecer muchas cosas. Ahí podemos ver reflejados nuestros errores mayores y nuestras mayores virtudes, nuestra pasión y sentimientos, y eso hace posible que crezcamos y que reaccionemos ante la situación. El arte es la salvación, aunque también es necesario tener terapia (ríe)”.

