Los habitantes desarrollaron conocimientos y formas de organización para gestionar recursos, aprovechar distintos ecosistemas y establecer relaciones con poblaciones de regiones distantes
EFE.- Desde hace cinco mil años, Caral, considerada la cultura más antigua de América, desarrolló tecnologías y conocimientos para relacionarse con otros pueblos y adaptarse a un territorio diverso, incluyendo un sistema para reducir los daños por sismos.
Según informó este lunes la arqueóloga Ruth Shady, directora de la Zona Arqueológica Caral, las investigaciones en los 12 centros urbanos del yacimiento permiten comprender cómo los habitantes de Caral desarrollaron conocimientos y formas de organización para convivir en armonía entre sí y con la naturaleza.
Las investigaciones realizadas a lo largo de 32 años en el yacimiento de Caral muestran que, además, su población articuló los recursos agrícolas de los valles con los recursos marinos del litoral, complementó actividades productivas y desarrolló conocimientos para gestionar el agua de acuerdo con los ciclos naturales.
Shicras, tecnología antisísmica
Uno de los ejemplos más representativos de la tecnología constructiva de Caral son las shicras, unas bolsas elaboradas con fibras vegetales y rellenas de piedras que fueron utilizadas en los rellenos de plataformas y otras estructuras arquitectónicas.
«Estudios experimentales indican que este sistema contribuye a reducir los efectos de los movimientos sísmicos sobre las construcciones, evidenciando soluciones adaptadas a las características del territorio», indicó Shady en la conferencia de prensa.
Además, la construcción de grandes edificios públicos, plazas circulares y conjuntos residenciales también demuestra la capacidad de planificación y trabajo colectivo de esta sociedad.

En este sentido, la orientación de determinadas edificaciones aporta información sobre la observación de los ciclos celestes y el conocimiento del tiempo, saberes que habrían contribuido a organizar actividades sociales y productivas, incluidas las relacionadas con los ciclos agrícolas y las ceremonias, revelando un profundo conocimiento de la astronomía.
Relaciones sociales
Por otro lado, Shady destacó que las poblaciones de Caral mantuvieron vínculos con comunidades de la costa, los Andes y la Amazonía, así como con regiones del actual Ecuador, puesto que entre las evidencias arqueológicas destacan objetos elaborados con Spondylus, procedente de las costas ecuatorianas, además de plumas de guacamayo y caracoles amazónicos.
«Estos hallazgos evidencian redes de interacción que favorecieron el intercambio de productos, de conocimientos, tecnologías y prácticas culturales mediante rutas terrestres, marítimas y fluviales», agregó la arqueóloga.
«La diversidad ambiental y los recursos disponibles en cada espacio favorecieron la complementariedad de actividades y el intercambio entre poblaciones» concluyó.

