La líder de la ultraderecha prometió soberanía y seguridad ante los disturbios de los últimos días, así como penas más duras a quienes agredan a las autoridades y combatir al crimen.

Marine Le Pen, líder de la ultraderecha en Francia, prometió en su discurso de arranque de campaña restablecer el orden, soberanía y seguridad frente a los disturbios que han empañado la imagen del país en los últimos días.
Le Pen se comprometió a reforzar las fronteras de Francia, a expulsar a todos los migrantes que delincan, imponer penas más duras para los que agredan a agentes de la autoridad y a combatir con dureza el crimen.
Además, antepuso que promoverá «una defensa nacional» y rechazó «delegarla» a la Unión Europea, aunque se comprometió a mantener el gasto militar ya comprometido por el actual presidente Emmanuel Macron.
«No dejaremos que Francia caiga en la mexicanización con los cárteles. Erradicaremos sin descanso esas organizaciones criminales considerándolas terroristas», afirmó.
Le Pen eligió pronunciar su primer discurso de campaña en Orleans, cuna de Juana de Arco, la heroína del siglo XV venerada por los nacionalistas como símbolo de patriotismo y soberanía.
Dirigiéndose a una multitud de seguidores que la aclamaban, prometió una política de «tolerancia cero» y afirmó que restablecer la seguridad era el primer deber del Estado.
En un intento por transmitir optimismo, Le Pen centró su discurso en el tema de un «renacimiento» nacional. Afirmó que Francia atraviesa un periodo de agitación, pero que saldría fortalecida si adoptara su visión de seguridad, prosperidad y renovación.
Los disturbios han dado un impulso a Le Pen y una encuesta de opinión publicada el domingo la sitúa entre el 32% y el 33.5% de las preferencias, muy por delante de su rival más cercano, el líder de la extrema izquierda Jean-Luc Mélenchon, con un 17%, a medida que los votantes abandonan los partidos mayoritarios para decantarse por los extremos políticos.
Con información de Reuters y EFE
