Esther Kim, una de las coautoras de una revisión sobre el desempeño de los sistemas circulatorio y nervioso en las mujeres, señala que aunque hay enfermedades similares en ambos sexos, ellas son más propensas a presentar otros trastornos graves.

La imagen clásica de una persona con enfermedad cardíaca tiene «el estilo de Homero Simpson: un hombre de mediana edad o mayor con factores de riesgo cardiovascular muy evidentes. Pero por supuesto que Marge Simpson también puede padecer una enfermedad cardíaca«, dice Esther Soo Hyum Kim.
Kim es directora del Centro Atrium Health de Salud Cardiovascular para la Mujer —en Charlotte, Carolina del Norte, EU— y una de las coautoras de tres artículos de investigación publicados este lunes en la revista Circulation en los que se hace una extensa revisión de los que se sabe de la salud cardiaca de las mujeres.
La revisión busca ofrecer «un nuevo enfoque sobre la salud cardiovascular de la mujer» con el cual «analiza los riesgos y las oportunidades en cada etapa de su vida», destaca un comunicado de la American Heart Association.
Entre sus conclusiones señala que «la salud hormonal, la salud mental y el bienestar, la salud cardiovascular y la salud cerebral están estrechamente interconectados«.
Agrega que «los periodos menstruales, el embarazo y la etapa en torno a la menopausia —así como la menopausia misma— pueden brindar oportunidades importantes para proteger mejor la salud cardiovascular«.
Los corazones de Marge y Homero no son iguales
«La enfermedad cardíaca que podría tener Marge puede manifestarse de forma distinta a la de Homero», señala Kim y añade que aunque el problema cardiovascular más frecuente en las mujeres es el mismo que en los hombres —la acumulación de placa que estrecha las arterias—, las mujeres son más propensas a presentar otros trastornos graves.
Como ejemplos, la exparta señala a la enfermedad coronaria microvascular, que afecta a los pequeños vasos sanguíneos del corazón; una insuficiencia en la que el corazón se contrae con normalidad pero no logra relajarse adecuadamente entre latidos, o «una disección coronaria espontánea, en la que una arteria del corazón se desgarra de forma repentina».
Estas afecciones en las mujeres, subraya Kim, requieren pruebas diagnósticas específicas. «Si no se consideran estos procesos patológicos, no se solicitarán las pruebas adecuadas y, por tanto, estas enfermedades pasarán desapercibidas».
Es más fácil estudiar a Homero
Por mucho tiempo, se ha ignorado la importancia que tienen las hormonas en la salud cardíaca debido a que las fluctuaciones mensuales complicaban la investigación, señala por su parte Stacey E. Rosen, expresidenta voluntaria de la American Heart Association y coautora de los informes.
La revisión resalta que el estrógeno, el estradiol y la progesterona no sólo afectan al útero, los ovarios y las trompas de Falopio, sino que influyen de manera rítmica «en las células de los vasos sanguíneos, el cerebro y el músculo cardíaco», explica Rosen en el comunicado.
Añade que «las enfermedades cardíacas y otros tipos de enfermedades cardiovasculares no cobran relevancia de repente cuando llegamos a la madurez», sino que están presentes a lo largo de la vida de una mujer.
La revisión, divide la vida de una mujer en distintas etapas —incluyendo la juventud y el inicio de la menstruación hasta la menopausia— y entre las conclusiones destacada que cada una de ellas brinda oportunidades para la detección temprana, la identificación de factores de riesgo y el tratamiento.
Epílogo de responsabilidad compartida
Natalie A. Cameron, quien encabezó el equipo de redacción de uno de los documentos y contribuyó a los otros dos, señala que «no queremos que ocurran infartos ni accidentes cerebrovasculares», e invita a las mujeres a adoptar un enfoque proactivo.
Cameron sugiere, por ejemplo, que las mujeres que se atienden con varios médicos les sugieran acceder a las notas médicas de los otros y conversar entre ellos.
Rosen señala que a algunas mujeres les resulta más fácil tomar este tipo de medidas en beneficio de otras personas. Una mujer que cuida a un padre o a un hijo enfermo puede mostrarse como «una leona» cuando se trata de la atención preventiva.
«Recuerda que tú también mereces que se realice ese esfuerzo por ti», concluye.
