La mandataria acudió este sábado al municipio de Celaya, donde madres de familia le reclamaron que ellas pagan la inscripción de sus hijos, lo que provocó que volteara a ver molesta a Mario Delgado

Convencida de que la educación pública debe ser gratuita, al menos hasta nivel preparatoria, la presidenta Claudia Sheinbaum hacía énfasis en un plantel educativo en Celaya, Guanajuato, de que “no se debe pagar absolutamente nada para ir a la escuela”.
Frente a la mandataria, había decenas de madres de familia que comenzaron a reclamar que ellas sí pagaban en ese plantel para que sus hijos sean inscritos, por lo que preguntó: “¿Aquí pagan alguna cuota? ¿Sí? A ver, levanten la mano las mamás si pagan alguna cuota”.
Ante la duda de las asistentes al mítin, insistió, “no, sí me interesa mucho saber”.
Decenas de manos se levantaron, por lo que sorprendida primero y molesta después volteó a ver a su secretario de Educación, Mario Delgado, quien solamente atinó a abrir más los ojos como buscando algún culpable.
Tajante, Sheinbaum aseguró que “a partir de mañana es gratuita esta escuela, porque no debe cobrarse ni un centavo”.
“Y los recursos que se daban por las cuotas que ustedes pagaban los va a aportar el gobierno para que la escuela siga igual de bien. Ningún tecnológico, ningún bachillerato debe tener ninguna cuota de inscripción, de colegiatura, todos deben ser gratuitos”, enfatizó cuando miró nuevamente a Delgado.
La presidenta enfatizó que “mi concepción de la educación, o nuestra concepción de la educación, es que la educación no es un privilegio para quien la pueda pagar”.
Incluso recordó, como lo hizo Tecozautla, Hidalgo, el primer punto de su gira de este sábado, que “hace 40 años participé en un movimiento por la gratuidad de la educación superior”, como integrante del Consejo Estudiantil Universitario.
“Con más razón, siendo presidenta, tenemos que avanzar en la educación de calidad pública y gratuita. Fíjense, fueron muchos años que nos dijeron que las escuelas particulares privadas eran mejor que las públicas”, resaltó.
Quiero cerrar así en una reflexión con todos los jóvenes, todas las jóvenes que están hoy aquí.
Sheinbaum cerró su mensaje con una petición a los estudiantes: “No usemos tanto las redes sociales. A ver, ¿cuántas horas están en el teléfono celular? ¿Quién está más de tres horas?”, preguntó y se levantaron varios manos.
“¿Más de cuatro? Bueno, fíjense que cuando estamos todo el tiempo metidos en las redes sociales, se vuelve una adicción. Ya no podemos dejar el teléfono a un lado”, insistió como la hecho en el último año.
La mandataria dijo, “tenemos que estar en el TikTok o tenemos que estar en el Facebook o tenemos que estar en el Instagram. Y en realidad está bien tener redes sociales, pero hay que reflexionar que muchas horas en las redes sociales nos aíslan”.
“A veces llegamos a la hora de la comida con la familia y todos con el teléfono celular, ¿a poco no? O es la hora en que estamos juntos y todos con el teléfono celular.
Bueno, ¿y qué pasó con la relación personal, con la relación colectiva, con el trabajo en equipo, con hablar entre nosotros, con jugar entre nosotros?”, cuestionó.
La presidenta sugirió, “dejen la pantalla un ratito y jueguen con sus compañeros. Lean un libro, hagan un poco de ejercicio, pinten, canten como hace un rato que ya me dijeron que hay muy buenos cantantes en esta escuela”.
“¿Me prometen que van a reflexionar sobre esto? ¿Seguras? ¿Seguros? Bueno, ahora vamos a hacer el Six Seven juntos todos. ¿Les parece? A ver, levántense», dijo.
«Vente, Libia”, pidió a la gobernadora de Guanajuato antes de entonar el Himno Nacional.
El mitin en Celaya comenzó un retraso de unos 90 minutos, por lo que la mandataria ofreció una disculpa “porque acudió a la supervisión de los trabajos para la construcción del tren que va de Querétaro a la Ciudad de México”.
