La Junta Municipal de Agua y Saneamiento (JMAS) advirtió a la ciudadanía por el impacto que genera el uso de aires evaporativos durante la temporada de calor, ya que de operar uno en cada vivienda el consumo conjunto podría alcanzar hasta 157 millones 500 mil litros de agua al día, equivalente a 157 mil 500 metros cúbicos diarios.
La estimación parte de los datos proporcionados por Manuel Herrera, director operativo del organismo, quien señaló que cada aire evaporativo utiliza alrededor de 350 litros diarios.
“Un aire evaporativo le anda consumiendo como 350 litros por día. Evaporando, no que lo consuma, lo evapora”, explicó.
El funcionario indicó, además, que en la ciudad existen cerca de 450 mil viviendas, mientras que el total de servicios asciende a unas 520 mil conexiones.
Con base en esa cifra habitacional, y suponiendo la operación de un equipo por vivienda, el volumen diario de agua destinado a estos aparatos rebasaría los 157 millones de litros en los meses de mayor calor, calculó.
Herrera señaló que uno de los principales problemas detectados por la dependencia es que muchos equipos presentan fugas o derrames que no son reparados oportunamente, lo que incrementa todavía más la presión sobre la red de abastecimiento.
“A veces están tirando agua, tienen problemas y no los reparan”, expresó.
Añadió que esa situación no sólo impacta en el recibo de los usuarios, sino también en la operación general del sistema.
El director operativo sostuvo que un aire evaporativo en malas condiciones representa una carga adicional para la red hidráulica.
“Haga de cuenta que si un aire está mal, es como si a una persona le disminuyéramos ahí el suministro”, comentó.
Ante ello, la JMAS llamó a la población a revisar sus aparatos antes de que se intensifiquen las altas temperaturas.
“No sería, yo me quedaría corto, porque hay industrias que tienen 10, 15, 20, o los chillers, los enfriamientos. Entonces eso gasta bastante agua”, agregó.
Por ello, pidió a la población revisar desde ahora las condiciones de sus equipos, corregir fugas y realizar mantenimiento preventivo antes de que se intensifiquen las altas temperaturas, con el fin de reducir desperdicios y evitar presiones innecesarias sobre el servicio de agua potable en la ciudad.

