Con el rostro de progresión de edad de su hija plasmado en imágenes que simulan una estampa de la Copa Mundial de la FIFA 2026, José Luis Castillo Carreón salió este domingo a las calles de Ciudad Juárez a conmemorar el Día del Padre.
“¡No me olviden, falto yo!. Soy Esmeralda Castillo Rincón. Tenía 14 años cuando desaparecí el 19 de mayo de 2009 en Ciudad Juárez, Chihuahua. Salí rumbo a la escuela y nunca llegué a mi salón de clases. Desde ese día, mi familia me busca incansablemente y continúa exigiendo verdad, justicia y mi regreso a casa”, se lee al reverso de la imagen que cuenta con los colores y la bandera de la selección nacional.
“No estamos en contra del futbol, somos fanáticos del futbol, pero nuestra lucha sigue buscando a nuestra niña Esmeralda y a todas las desaparecidas; así empezamos las celebraciones este Día del Padre, para nosotros no hay día de fiesta, es de lucha y de protesta”, dijo el hombre de 66 años de edad.
Esmeralda es la más pequeña de sus tres hijos, pero desde hace 17 años José Luis no puede celebrar el Día del Padre con los tres, porque falta ella, y como hoy, ha decidido salir a las calles con su mandil rosa, en el cual llevan plasmado el rostro de su hija junto a la leyenda “No me olviden, falto yo”.
En 2012, la Fiscalía General del Estado (FGE) encontró 10 centímetros de su pie izquierdo en el Arroyo El Navajo, en el desierto del Valle de Juárez, pero en 13 años no han localizado algún otro resto de Esmeralda, por lo que los abogados Karla Michel Salas y David Peña, del Grupo de Acción por los Derechos Humanos, lograron que el caso continuara siendo investigado como desaparición y no como feminicidio; sin embargo, no ha existido ningún avance sobre la investigación.
Durante 17 años, José Luis y su esposa, Martha Rincón, han recorrido las calles de México y el desierto del Valle de Juárez, sin lograr encontrarla, por lo que en este Mundial pidieron también el apoyo de la comunidad para que difunda la estampita mundialista de su hija a través de redes sociales y así alguien pueda reconocerla y ayudarlos a encontrarla.
Mientras tanto, al grito de “¡La lucha sigue, Esmeralda vive!”, el juarense conocido como el padre de la diamantina rosa, sigue exigiendo la búsqueda de su hija, mientras comparte su historia con niñas, niños y adolescentes estudiantes de otras escuelas de la ciudad, en búsqueda también de medida de prevención del delito de desaparición.
Reconocer a los padres buscadores implica reconocer también las violencias que enfrentan y las ausencias que cargan cada día. Escuchar sus experiencias ayuda a comprender los impactos de las desapariciones y la urgencia de fortalecer políticas de búsqueda y atención, destacó este Día del Padre el Centro de Análisis e Investigación Fundar México, el cual hace unos días presentó el informe Padres buscadores: estragos de las violencias y reconocimiento social.
“El amor hacia un hijo o una hija no caduca, aunque el tiempo no dé tregua. Tal es el caso del señor José Luis Castillo Carreón quien, desde hace 17 años, busca con tesón a su hija Esmeralda Castillo, desaparecida el 19 de mayo de 2009 en Ciudad Juárez, Chihuahua.
Don José Luis es conocido por participar en marchas feministas en el marco del 8M, en la Ciudad de México; asiste con un banner que tiene la fotografía de su hija y la insignia “no me olviden, falto yo”.
Las asistentes a las marchas suelen arroparlo con un abrazo colectivo mientras le gritan “no estás solo” (…) Legitimar la pérdida de los padres buscadores y reconocer su lucha, es un acto mínimo de justicia social. No están solos”, destaca el documento.

