A este triunfo se suma la pérdida del control republicano de la Cámara Baja, lo que permitirá a los demócratas ganar mayor margen de maniobra en el Congreso durante los dos años que restan del mandato del presidente Donald Trump

EFE.- Los demócratas logran arrebatar a los republicanos un escaño clave en Iowa que les da el control del Senado, según proyecciones de NBC y ABC.
La gesta se suma a la de haber arrebatado también a los republicanos la Cámara Baja y les permite controlar por completo el Congreso durante los dos años de mandato que le restan al presidente Donald Trump.
La victoria decisiva para el control del Senado se ha producido en el estado de Iowa, donde el demócrata Josh Turek se impuso a la candidata republicana Ashley Hinson en una carrera que inicialmente las encuestas daban como muy igualada.
Iowa, un estado rural y de tendencia republicana, donde Trump ganó en 2016, 2020 y 2024, se ha convertido en ejemplo del malestar ciudadano con la Casa Blanca y el partido republicano por el aumento del precio de los combustibles, motivado en parte por la guerra contra Irán iniciada por el republicano.
Los demócratas han sumado además importantes victorias en estados clave en los que robaron escaños republicanos para el Senado, como Carolina del Sur, Carolina del Norte, Ohio, Texas y Kansas. Estos dos últimos estados no elegían a senadores demócratas desde hace 38 y 94 años, respectivamente.
El resultado de estas elecciones de medio mandato refleja el creciente descontento de los estadounidenses para con los republicanos y Trump, que encara ahora la posibilidad de que los demócratas lo sometan a procesos de destitución en el Congreso.
Los demócratas lograron victorias sorprendentes en las elecciones al Senado de Estados Unidos en Carolina del Sur y Texas, al conquistar bastiones republicanos por primera vez en una generación, mientras decenas de millones de votantes propinaban un duro voto de castigo al presidente Donald Trump.
Los demócratas también se encaminaban a tomar el control de la Cámara de Representantes tras arrebatar ocho escaños a los republicanos en estados como Kentucky, Nueva Jersey y Carolina del Norte, y mostrar fortaleza incluso en distritos de marcado perfil conservador.
